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Como es de esperar, desde hace más de 40 años, este símbolo atrae todas las miradas. En efecto, es uno de los íconos más conocidos del país.
La llanta gigante de Uniroyal® fue, en sus comienzos, la rueda de la fortuna de la Feria Universal de Nueva York, que estuvo en pie entre los años 1964 y 1965. Esta rueda funcionaba con un motor de 100 caballos de fuerza y tenía capacidad para 96 personas. Por ella, desfilaron más de dos millones de personas, entre las que se incluye a Jacqueline Kennedy y sus hijos, Caroline y John, hijo.
Cuando en 1965 la feria terminó, la llanta gigante se trasladó a las oficinas de ventas de Uniroyal de Allen Park, Michigan. Desde ese entonces, se la puede ver a un lado del corredor I-94 cerca del aeropuerto Metro. Con el pasar del tiempo, se fue convirtiendo en símbolo de los 111 años de trayectoria de Uniroyal. Hoy por hoy, se le conoce en todo el mundo como un ícono cultural de la ciudad de Detroit.
En 1994, tras un buen lavado de cara, se lo dejó más elegante y más moderno. Se le agregó iluminación de neón y se le cambió la tapa.
En agosto de 1998, se lo volvió a modificar, esta vez para que se pareciera a una llanta con NailGard®. Se le puso un clavo gigantesco en la banda de rodadura para demostrar que la llanta sella un 90% de las pinchaduras de hasta 3/16 de pulgada de diámetro.
En 2003, Uniroyal invirtió casi 1 millón de dólares para renovar la llanta gigante, como parte de su contribución con la revitalización del corredor I-94 de Detroit. Esta renovación, que comprende refacciones estructurales y la modernización de la parte exterior, nos da la tranquilidad de que vamos a poder disfrutar de este ícono por muchos años más. Baje las especificaciones de la renovación (PDF) o entérese de más detalles sobre la llanta gigante de Uniroyal® (PDF).
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